IMSS-Bienestar retrasa servicio de hemodiálisis
Familiares de pacientes renales del Hospital IMSS-Bienestar Bernardo Sepúlveda Gutiérrez, en Zihuatanejo, informaron que deberán esperar al menos 30 días más para que se restablezca el servicio de hemodiálisis Zihuatanejo, situación que mantiene en incertidumbre a más de un centenar de personas que dependen de este tratamiento para sobrevivir.
Retraso que genera preocupación
De acuerdo con los familiares, el director del hospital, Ernesto Zavala Lorenzo, explicó que el área destinada a la hemodiálisis aún no cumple con los lineamientos que exige la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, por lo que primero deberá concluirse un proceso de remodelación.
Mientras tanto, los 105 pacientes renales continuarán recibiendo atención en la clínica subrogada del Instituto Mexicano del Seguro Social ubicada en la colonia El Hujal, aunque algunos denunciaron que ahí no se les brinda el tiempo completo que requieren para la correcta filtración de su sangre.
Promesas incumplidas y protestas
Cabe recordar que el pasado 1 de enero, los pacientes fueron notificados de que había concluido el contrato con la empresa privada que ofrecía el servicio, y que ahora el IMSS-Bienestar asumiría la atención integral y gratuita. En ese momento, se les pidió esperar únicamente 10 días, plazo que no se cumplió.
Ante ello, personas solidarias y familiares se manifestaron el 10 de enero en Petatlán, durante la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, para visibilizar el cierre del servicio. Posteriormente, los propios pacientes, pese a sus complicaciones de salud, acudieron al hospital para exigir una explicación directa.
Temor por el deterioro de la salud
Durante la última reunión, el director del hospital señaló que el plazo podría incluso extenderse hasta 40 días. Además, reconoció que no existe garantía de que el tiempo anunciado sea definitivo. Aunque se comprometió a asignar una doctora exclusiva para los pacientes renales y a gestionar sesiones completas para quienes requieren tres por semana, el temor persiste.
Familiares expresaron su preocupación luego del fallecimiento de uno de los pacientes, ocurrido recientemente. Aseguran que la atención incompleta y los retrasos están deteriorando la salud de varios enfermos, lo que podría derivar en más pérdidas humanas.
Una lucha que viene de lejos
La situación actual revive una historia de resistencia de más de dos décadas en Zihuatanejo. La unidad de hemodiálisis del Hospital Bernardo Sepúlveda no nació de la voluntad institucional, sino de la lucha de pacientes como Esther Walter y su esposo Helmut, así como del respaldo del Club Rotario local, quienes evitaron que más enfermos murieran en los largos traslados a Acapulco.
Años después, figuras como Maximiliano “Max” Dorantes encabezaron movilizaciones para exigir trato digno y denunciar la subrogación irregular de servicios. Hoy, en medio de la transición al IMSS-Bienestar, ese legado vuelve a cobrar fuerza.
La historia de la hemodiálisis en la Costa Grande recuerda que el derecho a la salud no ha sido un regalo, sino una conquista sostenida por la organización, la memoria y la exigencia constante de quienes se niegan a quedar en el abandono.



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