Muere Tamakún, el Rey de los Cocodrilos de Ixtapa
Entre aplausos, recuerdos y una profunda emoción colectiva, Zihuatanejo dio el último adiós a Roberto Piza Ríos, mejor conocido como Tamakún, el Rey de los Cocodrilos, en el cocodrilario de Playa Linda, en Ixtapa, espacio que hoy lleva su nombre y donde construyó una historia única.
De Atoyac a Zihuatanejo, una vida que echó raíces
Roberto Piza Ríos falleció a los 75 años de edad. Nació el 5 de junio de 1950 en Atoyac de Álvarez, pero desde hace más de 50 años radicó en Zihuatanejo, puerto que adoptó como su hogar y donde se convirtió en una figura entrañable para generaciones enteras.
Un homenaje entre manglares y recuerdos
La mañana de este sábado, familiares y amigos trasladaron su féretro hasta el cocodrilario de Playa Linda para rendirle un emotivo homenaje. Ahí, entre el sonido de los aplausos y el silencio respetuoso, Tamakún recibió el adiós de quienes reconocieron su legado y su profunda conexión con la naturaleza.
La voz de la familia
Su hermano, Praxedis Piza Ríos, viajó desde Atoyac para despedirse. Durante el homenaje recordó que Tamakún llegó a Zihuatanejo desde los años 70 y que, desde entonces, desarrolló un cariño inquebrantable por los cocodrilos. “Primero con un triciclo y luego con una simple caja de plástico, llegaba como podía para alimentarlos. Durante muchos años nadie los atendía, hasta que hace poco comenzaron a recibir apoyo institucional”, relató.
Una leyenda viva de Playa Linda
Durante más de cuatro décadas, Tamakún ofreció en Playa Linda un espectáculo tan arriesgado como fascinante. Convivía con cocodrilos salvajes como si fueran viejos amigos: los alimentaba, los acariciaba, se recostaba sobre ellos e incluso introducía su cabeza en sus fauces, siempre con respeto y conocimiento. A lo largo de su vida llegó a criar más de 40 cocodrilos, a quienes bautizaba con nombres de jugadores del Club América, equipo del que era ferviente aficionado.
Más allá del cocodrilario
Su figura formó parte del paisaje cotidiano de Zihuatanejo. Caminaba por las calles con un cocodrilo pequeño o una serpiente al hombro, siempre dispuesto a convivir con turistas y compartir su amor por los animales. Deportista aficionado, participó en carreras locales y hasta en peleas de box, manteniendo una vitalidad que conservó hasta su retiro, alrededor de los 70 años, tras múltiples accidentes que pusieron a prueba su fortaleza.
Un legado que cruzó fronteras
El carisma de Tamakún trascendió el ámbito local. Su historia apareció en una publicación de National Geographic y su nombre inspiró una canción del dúo Rodrigo y Gabriela, que más tarde formó parte de la banda sonora de la serie Breaking Bad. Para los habitantes de Zihuatanejo y miles de visitantes, Tamakún no solo fue un personaje, sino un símbolo de identidad y respeto por la naturaleza.
Hoy se despide la última gran leyenda que puso en alto el nombre de Zihuatanejo en el mundo. Su legado permanece vivo entre los manglares, los cocodrilos y la memoria colectiva del puerto.



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