Denuncian abandono a campamentos tortugueros de la Costa
Campamentos dedicados a la protección de la tortuga marina en la Costa Grande de Guerrero denunciaron que han pasado de ser aliados ambientales a ser tratados como delincuentes, debido al retraso en permisos federales y al hostigamiento de autoridades.
Hostigamiento a quienes protegen la tortuga marina
Manuel Gómez Galeana, conocido como “Súper Tortugo”, empresario hotelero y conservacionista desde 2007 en el campamento Nautilus, ubicado en El Carrizal, municipio de Coyuca de Benítez, señaló que la labor de los campamentos tortugueros se ha visto severamente afectada por el burocratismo federal.
El hidrobiólogo explicó que cada año deben renovar permisos ante la Semarnat, trámites que pueden tardar hasta seis meses, periodo en el que personal de Profepa les impide realizar actividades básicas como la recolección y resguardo de huevos.
“Nos dicen que si protegemos los huevos estamos incurriendo en un delito. Entonces, ¿quién los va a cuidar?”, cuestionó Gómez Galeana, al señalar que mientras los campamentos son frenados, aumenta la depredación por perros y hueveros.
Criminalización generalizada en la Costa Grande
El caso de Nautilus no es aislado. De acuerdo con el denunciante, campamentos históricos como Los Mogotes, Barra de Coyuca y otros de Costa Chica también enfrentan inspecciones y advertencias que los mantienen prácticamente fuera de las playas.
Incluso conservacionistas de décadas, como una mujer conocida como “Doña Conchita”, atraviesan la misma situación. “Pasamos de protectores ambientales a delincuentes ambientales”, reiteró.
Mesa Guerrerense, hoy inexistente
Gómez Galeana recordó que años atrás existía la Mesa Guerrerense de Protección a la Tortuga Marina, integrada por autoridades e instituciones, pero actualmente está desaparecida. Aseguró que nunca hubo apoyo real en combustible o recursos, pese a que existían presupuestos asignados.
También criticó la falta de conocimiento y coordinación por parte de autoridades estatales y federales, al asegurar que “ni siquiera saben cuántos campamentos hay en Guerrero”.
Más depredación y menos vigilancia
El resultado, advirtió, es grave: al alejar a los campamentos tortugueros de las playas, se facilita el saqueo de huevos y la muerte de ejemplares. “Prefieren que los perros se coman miles de huevos a que nosotros los protejamos”, lamentó.
Finalmente, consideró que la gobernadora Evelyn Salgado podría desconocer la actuación de la Secretaría del Medio Ambiente estatal, mientras pidió a los demás campamentos “levantar la mano” y alzar la voz ante lo que calificó como una injusticia ambiental.



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